De Fernando Ónega a Sarah Santaolalla: la España de los tertulianos que nunca pide perdón
Hubo un tiempo en que las mañanas de radio y las noches de televisión servían para enterarse de lo que pasaba. Hoy sirven para escuchar opiniones sobre lo que supuestamente pasa. La España de las mil tertulias no se entiende sin los tertulianos, ese animal mitológico. Están ahí cuando desayunamos, nos acompañan en el trayecto al trabajo y nos desvelan antes de dormir. Nos asaltan a todas horas. Son especialistas de la frase rotunda que han reducido la noticia a mera gasolina para alimentar sus opiniones. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? Antonio Villarreal (Córdoba, 1981) ha pasado un año haciendo lo que nadie en su sano juicio querría: escuchar tertulias sin descanso y perseguir a sus protagonistas para entender...
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