Britney Spears (44 años) ha vuelto a utilizar sus redes sociales como un espacio de desahogo personal. La cantante compartió un extenso mensaje en Instagram en el que asegura sentirse «increíblemente afortunada de estar viva» después del trato que recibió por parte de su familia y confesó que, a día de hoy, todavía les tiene miedo. Sus palabras llegan pocos días después de que Paris Hilton alabara públicamente su valentía por visibilizar sus problemas familiares y de salud mental. La intérprete de 'Toxic' escribió que todo ser humano necesita sentirse conectado para no experimentar soledad, pero cuestionó duramente la idea de que el aislamiento pueda entenderse como una forma de ayuda. «Para quienes en mi familia dijeron que ayudar era aislarte y hacerte sentir increíblemente excluida… estaban equivocados», expresó en su publicación. El mensaje fue directo y sin rodeos. Spears aseguró que, aunque el perdón forma parte del crecimiento personal, olvidar no siempre es posible. «Podemos perdonar como personas, pero nunca olvides», señaló, antes de lanzar una de las frases más contundentes del texto: « Soy increíblemente afortunada de estar viva con la forma en que mi familia me trató… y ahora les tengo miedo». La artista también dejó entrever que no espera asumir responsabilidades por parte de su entorno más cercano. «No importa lo que diga, nunca se harán cargo de lo que hicieron», añadió, reforzando la idea de una ruptura emocional que continúa abierta pese al paso del tiempo. Las declaraciones se enmarcan en una historia marcada por la tutela legal que controló su vida entre 2008 y 2021. Durante más de una década, su padre gestionó sus finanzas, decisiones médicas y aspectos clave de su carrera profesional, un proceso que Spears denunció públicamente en los tribunales antes de lograr su disolución definitiva. Desde entonces, la cantante ha hablado en diversas ocasiones sobre las consecuencias psicológicas de aquel periodo, tanto en entrevistas como en su autobiografía 'The Woman in Me' (2023). En esta nueva publicación, volvió a evidenciar que la relación con su familia sigue siendo un tema sensible y que el impacto emocional aún no se disipa. Aunque cerró el mensaje con comentarios cotidianos —como que lleva un mes sin bailar tras haberse fracturado un dedo del pie—, el fondo de sus palabras revela algo más profundo: la necesidad constante de procesar un pasado que, lejos de quedar atrás, continúa influyendo en su presente. Britney Spears no solo comparte recuerdos; expone heridas que, a pesar de los años, siguen buscando un cierre.