Jordi (21) dejó la carrera de Turismo a medias para entrar a trabajar en el sector inmobiliario, siguiendo los pasos de su madre. Pese a su juventud, también es aficionado a los coches y a las inversiones, y además, le da mucha importancia al cuidado de la imagen. Todo lo que Abril (21), su cita de 'First Dates', catalogó de pijo. El joven soltero de Girona acudió al 'dating show' de Telecinco por falta de tiempo para encontrar a su mujer ideal por sí mismo. «Rubia, deportista y con aspiraciones», especificó cuando Carlos Sobera le preguntó por su prototipo de chica. Jordi conoció durante la velada a Abril, una estudiante y modelo de Barcelona que, a sus ojos, cumplía con todas las características que buscaba en una pareja. No le puso ni una pega a primera vista; de hecho, resumió la primera impresión que su cita le había causado como «perfecta». La antítesis de lo que pensó Abril sobre él, que dejó claro que Jordi no se parecía en nada al tipo de chico en los que se suele fijar. «Físicamente, la verdad es que me parece que viste un poco anticuado. Es muy pijo, me imaginaba otra cosa», señaló la joven en los totales. Impresión que reafirmó cuando Jordi le contó que trabajaba en la compraventa de vivencias de lujo, que tiene casa con piscina y conduce un Mercedes. «Joder, tienes pasta», dedujo con sorpresa. El soltero le aclaró que los adinerados son sus clientes, pero ella ya había determinado que de ese agua no bebería. «Lo veo pijo. Y sinceramente, me gustan canis», sentenciaba otra vez ante el equipo de 'First Dates'. Para Abril, Jordi era un niño de papá que no había roto un plato en su vida. Y al revés, a él le molestó que su cita no le diera una oportunidad de conocerlo más por culpa de los prejuicios. Cierta tensión se instaló entre ellos y no pararon de lanzarse pullitas durante el resto de la cena. Hasta a la hora de abonar la cuenta volaron los cuchillos. «Los pijos pagan», espetó ella, medio en serio medio en broma. Aunque, digno, Jordi le tomó la palabra. Con todo, el joven quiso seguir conociendo a Abril porque le gustó su personalidad echada para adelante. «Las apariencias engañan y tú te has fijado demasiado. Creo que te puedo sorprender», afirmó en la decisión final. Sin embargo, ella no se dejó convencer. «No tendría una segunda cita porque me gustan más malos y que me den más caña. Considero que, en una relación con él, perderíamos la chispa muy rápido. Lo que menos me gusta de ti es que seas pijo, prefiero un cani que me joda la vida», argumentó. Ante tal confesión, el soltero terminó dándole un sonoro zasca. «Así te va».