El futuro de las redes sociales, en juego: Zuckerberg testifica en un juicio decisivo sobre el efecto nocivo en menores
El futuro de las redes sociales y su responsabilidad en el impacto nocivo en menores se juega estos días en Los Ángeles, donde se celebra un juicio clave que este miércoles tuvo como protagonista a la figura más decisiva del sector: Mark Zuckerberg, fundador de Facebook , y principal responsable de Meta, el gigante tecnológica que engloba a esa red social y a otras de todavía más éxito, como Instagram. Zuckerberg acudió como testigo dentro de un juicio que determinará si esas redes sociales han hecho daño de forma deliberada a menores y jóvenes. En especial, buscando que sean adictivas y que los usuarios usen el máximo tiempo posible en ellas. El juicio viene por la demanda de una joven de 20 años, cuyas iniciales son KGM, que empezó a utilizar redes sociales con 9 años y a las que les responsabiliza de hacerla adicta y de exacerbar su depresión y sus pensamientos suicidas. Dos redes sociales, TikTok y Snap, ya llegaron a un acuerdo extrajudicial con la demandante, mientras que Meta y YouTube han optado por llevar la batalla delante de un jurado. Se le considera un 'juicio barómetro', con un resultado que, si es contrario a los intereses de las redes sociales, podría provocar una cascada interminable de acciones legales contra las tecnológicas. En su primera intervención en el juicio, Zuckerberg fue cuestionado sobre los esfuerzos de su compañía por incrementar de forma exponencial el uso de sus redes sociales por parte de menores. El abogado de la demandante, Mark Lanier, expuso cómo Zuckerberg había defendido en una comparecencia reciente en el Congreso que a los empleados de Instagram no se les exige que logren mayor uso de la red social por parte de los usuarios. Pero también cómo eso se contradecía con documentos internos de su compañía de 2015 en los que se exigía que lograran que los adolescentes pasaran más tiempo delante de la pantalla. Zuckerberg negó -contra las evidencias presentadas en el juicio- que exista ese objetivo, defendió que lo que hace su compañía es «ayudar a la gente a conectarse con otros» y que ellos crean un servicio «valioso». Por lo tanto, es normal que «la gente lo use más porque es útil para ellos». El jefe de Meta también trató de escabullirse a las preguntas de por qué hay tantos usuarios con edades inferiores a las permitidas por el propio Instagram, que solo permite cuentas a los mayores de 13 años. Zuckerberg lo justificó en una ocasión que algunos usuarios «mienten» sobre su edad. También aseguró que se esfuerzan para evitar que haya usuarios menores de esa edad, pero que le hubiera gustado «haberlo conseguido antes». En EE.UU. muchos ven este juicio como el comienzo del 'momento tabaco' para las redes sociales: un aluvión de batallas legales como las que vivió el sector del cigarrillo décadas atrás y que acabó con fuertes regulaciones para su consumo. La posición de Meta es que el jurado en Los Ángeles debe decidir «si Instagram fue un factor sustancial en los problemas de salud mental de la demandante». Y su respuesta, que ya ofreció en su propio testimonio la semana pasada el consejero delegado de esa red social, Adam Mosseri, es que puede haber uso que no sea positivo, pero eso no significa que haya «adicción clínica». Defendió que el posible uso negativo de Instagram «es relativo, es algo personal». El juicio ocurre en medio de esfuerzos regulatorios por limitar el uso de redes sociales por parte de menores. Australia acaba de prohibirlas para los menores de 16 años, un paso que se plantean otros países, como Dinamarca y España.