«Prácticamente en todos los talleres de prevención que he impartido me he encontrado con confesiones de alumnas que han cedido a ser estranguladas mientras practicaban sexo o a acostarse con los amigos del novio por complacerlos». Así lo asegura la educadora social experta en violencia de género, Marina Marroquí, quien imparte charlas en centros educativos de todo el país. Ella no es la única que se ha encontrado con esta cruda y alarmante realidad que está desatando una gran preocupación en la comunidad educativa por la normalización de la pornografía entre los jóvenes.