Pablo Páez Gavira, Gavi, vivió anoche uno de los días más especiales desde que en 2015, con solo 11 años, ingresó en
La Masia para cumplir su sueño de jugar en el primer equipo del
Barça. Once meses y un día después de su grave lesión en la rodilla derecha con la selección en
Valladolid, el centrocampista de Los Palacios volvió a jugar unos minutos defendiendo la camiseta del
Barça. Atrás quedaban muchos meses de tristeza, sufrimiento, días grises y trabajo, mucho trabajo, para volver a sentirse futbolista, que es lo que más le gusta al sevillano. “Lo que más he echado de menos ha sido no poder jugar al fútbol”, admitía tras el partido ante las cámaras de
Movistar LaLiga.
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