Jude Bellingham no está atravesando su mejor momento. A estas alturas de temporada hace un año, el internacional inglés había marcado diez tantos en todas las competiciones en un inicio de ensueño con el
Real Madrid. En su segundo curso aún no se ha estrenado tras disputar nueve partidos oficiales (sólo le contemplan dos asistencias de gol) y comienza a mostrar gestos de pura frustración. Así ocurrió en el pasado sábado en
Balaídos contra el
Celta, donde no pudo contener la impotencia que sintió cuando sólo en boca de gol, pidió el balón a
Vinicius y su compañero, con opción de tiro aunque escorado, optó por jugársela sin dar el pase.
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